Después de unas 12 horas de exposiciones, terminó el segundo día de la audiencia pública en el STF que debatió la legalización del aborto. Para los analistas, el debate fue desequilibrado, ya que la mayoría de los pronunciamientos fueron favorables a la legalización del aborto.

Como la elección de quien hablara es del Supremo quedó evidenciado que había un sesgo.

La parte de la mañana fue reservada a los líderes religiosos inscritos. Algunos, como la federación budista y una entidad afro acabaron no apareciendo para hablar.

Cuando el rabino Michel Schlesinger asumió la tribuna para hablar en nombre de la Confederación Israelí de Brasil, afirmó que había justificación bíblica para eliminar el nociciro en otros casos además de los previstos en la ley brasileña (incesto, embarazo en la infancia, etc.).

La ONG Católica por el Derecho de Decidir, que no tiene ningún vínculo oficial con la Iglesia Católica, intentó alegar que la Santa Sede “podría cambiar su posición sobre el aborto como lo hizo con la cuestión de la pena de muerte”. Sin embargo, el argumento de su representante, María José Fontelas Rosado Nunes, no se sostiene, pues el papa Francisco ya comparó más de una vez el aborto al que los nazis hacían, pero ahora con “guantes blancos”.

Sorprendentemente, la pastora luterana Lusmarina Campos García, del Instituto de Estudios de la Religión usó la Biblia para intentar justificar el aborto. Entre sus argumentos, dijo que hablaba “en una lectura hermenéutica de las Escrituras desde la perspectiva de género”.

Usando fragmentos de Éxodo y Números fuera de su contesto, detonó el fragmento conocido del Salmo 139 sobre Dios formando la vida en el vientre de la madre. “El aborto no es condenado en la Biblia, pues no es considerado ni pecado, ni crimen”, insistió, añadiendo que “no hay determinación bíblica de cuando la vida comienza”.

Lusmarina dijo que el texto del 5º mandamiento, el “no matarás”, es una flagrante distorsión del texto bíblico, no pudiendo ser usado para un feto. También dijo creer que “las religiones deberían aceptar el aborto”.

En la primera palabra del día, la Confederación Nacional de los Obispos de Brasil cuestionó la legitimidad de la corte para promover el debate y la imparcialidad en la conducción de los trabajos.

Mons. Ricardo Hoerpers enfatizó la posición de la CNBB contraria al aborto. Después, el padre José Eduardo reclamó que los defensores del aborto como derecho tuvieron “más tiempo y más representantes”, mostrando un irrespeto al derecho al contradictorio.